La Quinta Heeren: leyendas urbanas y verdades de esta joya de la antigua arquitectura limeña

Aunque se trata de un patrimonio cultural de la humanidad, actualmente La Quinta Heeren requiere una urgente recuperación.

Antigua Legación de Bélgica en La Quinta Heeren | Fotógrafo: Frank López Guerrero
Plaza principal de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
Antigua Legación de Francia en La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
Antigua Legación de Estados Unidos en La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
La Villa de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
La Villa de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
La Villa de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
La Villa de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
Plaza principal de La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero
El área privada de La Quinta Heeren | Fotógrafo: Frank López Guerrero
Antigua Legación de Alemania, en La Quinta Heeren. | Fotógrafo: Frank López Guerrero

En el corazón de Barrios Altos, una joya de la antigua arquitectura limeña -con un sinnúmero de mitos e historias- se resiste a desaparecer. Desde haber sido sede de distintas embajadas, escenario de historias tenebrosas y silencioso testigo del devenir histórico de nuestro país, La Quinta Heeren guarda todavía fascinantes datos por descubrir.

Por ello, conversamos con el investigador y director de ‘Lima la única’, David Pino, para desentrañar y aclarar las leyendas urbanas que se han tejido al respecto.

¿Cuál es la importancia que tienen La Quinta Heeren?

La Quinta Heeren es el primer condominio de mansiones que se construyó en Lima. La importancia radica en que es un espacio patrimonial por la calidad arquitectónica de las casas que también, en algún momento, fueron sedes de distintas embajadas.  

¿Qué hubo antiguamente en el terreno que hoy aloja lo que queda de La Quinta Heeren?

El espacio que conocemos como La Quinta Heeren, que ocupa alrededor de 4 hectáreas, en pleno corazón de los Barrios Altos, fue antiguamente una huerta conocida como ‘la huerta de los remedios’, de propiedad del ‘Convento de Mercedarias’, luego pasó a ser propiedad particular de un italiano, llamado Pietro Denegri -en los planos antiguos aparece con ese nombre-, y en 1885 Óscar Heeren inicia la compra de una serie de terrenos para lo que fue el condominio que hoy lleva su nombre.

¿Quién fue Óscar Heeren y por qué La Quinta Heeren lleva su nombre?

Proviene de una familia de comerciantes de la zona de Hamburgo en Alemania, que viajó en 1870 a Yokohama (Japón), donde estableció una casa comercial. En esas circunstancias conoció a ministros que viajaron desde Perú para arreglar una controversia con respecto a una embarcación que venía de China al Callao, trayendo chinos. Su intervención fue fundamental y terminó en un éxito diplomático para los peruanos. Así que él siempre tuvo las puertas abiertas para venir al Perú.

¿Cómo llega a ser dueño de La Quinta Heeren?

Por medio de compras, mediante la figura de censos y enfiteusis -que se daban antiguamente- pudo adquirir propiedades que le pertenecían antes a conventos. Un punto clave es que la propiedad de su esposa, Ignacia Barreda y Osma, fue el inicio de una serie de adquisiciones.

¿Cómo terminá La Quinta Heeren en manos de la familia Pardo?

Por medio de la hija de Oscar Heeren, doña Carmen Heeren Barreda, quien se casó con el presidente José Pardo y Barreda, y por medio de ellos vienen la descendencia que es hasta el día de hoy la propietaria de La Quinta Heeren.

La historia más difundida tienen que ver con un ritual, pero se han tejido muchos mitos, ¿cuál es historia real?

Es muy conocida la historia de Seiguma Kitsutani, un japonés que decidió quitarse la vida siguiendo un ritual conocido como el ‘seppuku’. Este personaje tenía ciertas deudas económicas y sentía que su nombre estaba manchado. Luego de poder pagar sus cuentas, él decide quitarse la vida para limpiar su nombre y el de sus hijos, siguiendo este viejo código japonés, llamado bushido, del cual era seguidor por ser descendiente de samurais.

Alrededor de esta historia se han tejido varios mitos, se dice que no pagó la deudas, que sus barcos se quemaron en centroamérica, que hubo un terremoto en Yokohama. La real es que hizo unas malas inversiones en una fábrica de muebles de bambú con ahorristas de una banco pequeño que él mismo fundó. Él pudo honrar sus deudas, pero en el complejo pensamiento japonés, decidió limpiar su nombre de esta manera.

La Quinta Heeren ha sido sede de distintas embajadas, ¿cuántas alojó exactamente?

Cinco. En la primera etapa estuvieron aquí las embajadas de Francia, Alemania, Bélgica y Estados Unidos y, luego, estuvo brevemente la de Japón. Las cuatro primeras, entre 1901 y 1920, y la última en llegar fue la de Japón, tras eso la quinta se convirtió en un lugar habitado por japoneses, desde los años 1920 hasta 1940.

¿Desde 1940 en adelante, a quienes acoge La Quinta Heeren?

En esta etapa este lugar se va a tugurizar. Hacía finales del siglo XX, vivían cerca de 70 familias -muchas en estado precario-, y eso va acorde con la decadencia de la zona, que en otra época fue un barrio aristocrático y hoy es un barrio popular.

¿Hasta qué fecha estuvo habitada y por qué hoy está deshabitada en la actualidad?

El juicio de desalojo se inició en 1996 y duró hasta el 2006, y desde hace 13 años, La Quinta Heeren se encuentra desocupada. Hasta el 96 estaba habitada y tugurizada, era un lugar con mucha vida. Hasta donde averigüé no hubo un plan de reubicación integral. A muchas familias, la familia Pardo les pagó y otras, sencillamente, se fueron.

¿Tuvo algo qué ver alguna intervención estatal?

El Estado ha tenido nula intervención, a pesar que este lugar es patrimonio cultural desde 1972. Actualmente, es sede de eventos de música criolla, escenario de teatros y novelas de época.

¿Cuál crees que eles futuro de La Quinta Heeren?

La administración, encabezada por Jaime Pardo Escandón, está muy interesada en que la quinta se recupere, se han presentado una serie de iniciativas desde el Congreso de la República, buscando un proyecto de restauración integral. Creo que cuando la quinta se recupere, este barrio también va a mejorar.

(Texto y fotos: Frank López Guerrero)


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